Aspectos ambientales

Anteriormente, era común la disposición de llantas fuera de uso en los rellenos sanitarios y en los ecosistemas sin embargo, esta práctica está siendo rechazada, por dos razones principalmente:

Debido a su forma y composición, las llantas fuera de uso no pueden ser fácilmente compactadas, ni se descomponen, por lo tanto las llantas fuera de uso consumen cantidades considerables de espacio en sitios de disposición. Por otra parte debido a su forma hueca, las llantas pueden atrapar aire y otros gases, lo que las convierte en aros, que con el tiempo, “flotan” a la superficie, rompiendo la cubierta de las celdas de disposición.

Estas aberturas exponen este residuo a roedores, insectos y aves, permitiendo el escape de los gases, abriendo accesos para que la lluvia penetre entre en las celdas y favorezca la generación de lixiviados.  

Para el almacenamiento al aire libre, existen dos problemas asociados:
 
1. Riesgo de incendio. Un incendio de llantas puede causar impactos adversos al medio ambiente y a la salud pública, por los compuestos que las conforman. Una vez que se están quemando las llantas es difícil apagar el incendio. La combustión incontrolada de las llantas a temperaturas relativamente bajas (menos de 1092°C) tiende a producir cantidades importante de hidrocarburos no quemados (humo negro espeso) y emisiones nocivas para la atmosfera y la calidad del aire de la ciudad. Se han identificado 38 compuestos emitidos al aire, con un potencial dañino debido principalmente a la exposición a hidrocarburos, metales, gases y vapores inorgánicos.

Se ha demostrado que las emisiones al aire, provenientes de la quema de llantas a cielo abierto son muy tóxicas, incluso mutagénicas, ya que incluyen contaminantes tales como partículas, monóxido de carbono (C0), bióxido de azufre (SO2), óxidos de nitrógeno (NOx), compuestos orgánicos volátiles (COVs), hidrocarburos aromáticos polinucleares (PAHs), dioxinas, furanos, cloruro de hidrógeno, benceno, bifenilos policlorados (PCBs) y metales como arsénico, cadmio, níquel, zinc, mercurio, cromo y vanadio.  Además se pueden generar cantidades significativas de líquidos y sólidos con contenidos químicos dañinos derivados de la fundición de las llantas, que pueden ser potenciales contaminantes del suelo, agua superficial y subterránea.

2. Proliferación de fauna nociva. La definición de fauna nociva se aplica a aquellas especies animales, que por condiciones ambientales o artificiales (provocadas por el hombre y sus acciones), incrementan su población llegando a convertirse en plaga, vectores potenciales de enfermedades infecto-contagiosas o causantes de daños a las actividades o bienes humanos al no poder ser regulada por mecanismos naturales. Este tipo de fauna prolifera en lugares donde se han alternado ecosistemas y existen pocas o nulas condiciones de salud.

La forma de las llantas les permite actuar como un depósito debido a que capta o  acumula el agua procedente de la lluvia. Además, las llantas amontonadas absorben la luz solar, creando un ambiente propicio en combinación con agua estancada para la reproducción de mosquitos.