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Humedales de Bogotá, uno de los ecosistemas preferidos para las arañas saltarinas

Ficha araña saltarina

   

  • Estos arácnidos se abalanzan con un brinco sobre su presa.  
  • Rapidez y precisión son unas de las características de la araña saltarina a la hora de cazar.
  • Estas arañas poseen veneno que solo es nocivo para sus presas y no para las personas.
  • Cuidarlos es una tarea de todos en Bogotá.
Bogotá, julio 10 de 2020. La araña saltadora pertenece a la familia Salticidae. Es un espécimen de gran precisión y rapidez que caza a sus presas por medio de un brinco y no por la construcción de redes de seda. Este arácnido requiere del sol directo para su desarrollo, por lo que son considerados animales de hábitos diurnos.  
 
De este arácnido se tienen registros de existencia desde hace más de 100 millones de años y se han logrado identificar más de 7.687 especies que representan el 13 % de la diversidad mundial del orden Araneae. Solo en el catálogo nacional de Colombia se presentan 75 géneros y 181 especies, según los estudios del Instituto Nacional de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Colombia.
 
Esta especie tiene un tamaño pequeño, sus dimensiones son máximo de 10 mm y de allí desprende su capacidad de salto. También poseen una gran visión gracias a la distribución de sus ocho ojos, dos grandes que tienen un enfoque estereoscópico, los dos siguientes que le ayudan a determinar la profundidad de los objetos y los cuatro restantes, dos a cada lado, le dan la habilidad de tener una visión de 360° sin necesidad de moverse.
 
Otro de los atributos más representativos son sus patas con las que puede dar brincos, entre 1 y 6 cm de distancia, es decir 2 a 6 veces su tamaño corporal. Esta habilidad se debe gracias a que en sus patas posteriores se redistribuye la hemolinfa que permite relajar los músculos flexores para luego saltar.
 
La mayoría tiene un ciclo de vida anual, alcanzando su madurez sexual en abril y junio, época perfecta para observarlas. Sus conductas de caza las realizan sin telaraña, pesan en promedio un gramo y reconocen sus presas a más de 40 centímetros. Para su reproducción realizan sonidos, feromonas, movimientos en zigzag y contactos.  
 
Las arañas, de esta familia, construyen sus nidos en el lugar donde descansan, mudan y realizan la puesta de sus huevos en esos sitios, los cuales están protegidos por una seda que forma una cubierta para mantener la humedad. Es de resaltar que poseen veneno que solo es nocivo para sus presas y no para las personas.
 
En Bogotá se pueden observar fácilmente en zonas verdes, parques y humedales, sin embargo, algunas pueden ser encontradas en las viviendas por su gran adaptación a los cambios de hábitat que ha tenido la ciudad, como consecuencia de los procesos de urbanización.  
 
El uso inadecuado de insecticidas y las fumigaciones de los jardines, es una de las amenazas para este espécimen, pero también, la percepción negativa que tienen algunas personas respecto a las arañas.

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Protegiendo y respetando la fauna se podrá garantizar el equilibrio ecológico en los ecosistemas y de esta forma se mantendrá la biodiversidad de la ciudad.