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Premiados los 10 ganadores de la Bogotá Encuentada

Premiados los 10 ganadores de la Bogotá Encuentada

Después de cuatro meses de selección, la Secretaría Distrital de Ambiente y la Red de Bibliotecas Públicas premiaron los 10 mejores minicuentos de la capital. Al concurso se presentaron 1.700 niños de todas las localidades capitalinas.


SDA, dic 10/08.- Expresar una historia sobre Bogotá en una hoja con tan sólo 10 renglones no es tarea fácil. Sin embargo, 1.700 niños entre 6 y 12 años dejaron volar su imaginación y se 'encuentaron' con Bogotá, plasmando diversos relatos sobre la familia, el ambiente, los animales y los árboles.

Después de cuatro meses de selección, 'Mi Bogotá encuentada", un concurso creado por la Secretaría de Ambiente y la Red de Bibliotecas Públicas, fueron entregados los premios a los 10 ganadores, este sábado 13 de diciembre en el salón de música de la biblioteca Virgilio Barco a las 10 a.m.

Un arcoíris, la muerte del medio ambiente, una pequeña abeja, un fantasma, el aseo, Puente Aranda, la sabana, un árbol, la ciudad y los ojos, fueron las temáticas seleccionadas por los ganadores.

Dos docentes del Distrito Capital, dos promotores de lectura de la Bibliored y un funcionario de la Secretaría de Ambiente fueron los jurados. "Estos niños fueron escogidos en una ardua labor de reconocimiento de aspectos como la edad, el lenguaje, la creatividad, los géneros y la estructura del minicuento", dijo Pilar Caicedo, coordinadora pedagógica de las Aulas Ambientales.

Los pequeños literatos pertenecen a las localidades de San Cristóbal, Puente Aranda, Fontibón, Bosa, Suba, Engativá y Usme. Los 1.700 minicuentos fueron escritos en las Aulas Ambientales de Santa María del Lago, Entrenubes y Mirador de los Nevados, y en las 19 bibliotecas públicas del Distrito.

"Los trabajos premiados muestran un sentido común acerca de la relación que los niños tienen con el ambiente, y cómo las acciones que ejercemos a diario los puede afectar. Muchos de los minicuentos dejan ver los anhelos que tienen los pequeños escritores con respecto a la conservación del entorno", enfatizó Juan Antonio Nieto Escalante, Secretario Distrital de Ambiente.

Y los ganadores son¿

Una abeja perdida. Así tituló su minicuento María Alejandra Suárez, una niña de 11 años de San Cristóbal. "Un día la abejita se perdió en el centro y lloró, y entonces vino un TransMilenio y la llevó para su casa".A diario, los bogotanos utilizamos aerosoles, que atentan con el ambiente. Mayery Espitia lo sabe. "Había una vez una ciudad llamada Bogotá. Allí vivía un fantasma, que asustaba al ambiente, y que se llamaba aerosol".


"Había una vez un bosque en donde vivía una viejita que no tenía techo¿Un día regalaron casas al que tuviera el mejor jardín. La viejita ganó un puente, en donde crecieron muchas plantas¿parecía un arándano, por eso le llamaron Puente Aranda", dice el minicuento de Johan Nicolás, de 8 años.

Diego Méndez plasmó su preocupación por el ambiente. "Érase un niño que fue al bosque corriendo. Cuando terminó, botó los residuos en una bolsa y la tiró a un arroyo. Por eso hace mucho tiempo no crecen plantas en ese planeta".

Leydi Contreras, con apenas 6 años, sueña con una Bogotá más limpia. "Había una vez una ciudad muy sucia. Los habitantes empezaron a enfermarse, y se preguntaban por qué. Le preguntaron al más sabio y les dijo que era por la suciedad. Todos se pusieron de acuerdo y la asearon".

"Había una vez un árbol pequeñito. Luego de dos años se convirtió en una montaña gigante. Un día llegó la noche y soñó que era un barquito. Al otro día, los destructores lo cortaron y se lo llevaron a una maderera. El árbol se convirtió en un barco". Así dice el minicuento de Ángel Chivatá de 8 años.

Sara Quintero, de 11 años, describe a Bogotá como un arcoíris. "Mi ciudad es de colores. Si estamos en diciembre es blanca, si estamos en octubre es negra y naranja. Bogotá es color viento en agosto, y en noviembre es color fiesta, por mi cumpleaños".

Una bella sábana. Ese fue el tema seleccionado por Lucas Marín de 10 años. "Hubo una vez una sabana. Un día, un hombre plantó unas piedras y láminas de metal. Después, salieron autos y edificios. Todo fue gris y la vida se acabo".

Edwin Prieto, de 10 años, hace un relato enmarcado en una ancianita. "Un niño soñador que iba caminando se encontró con una ancianita. Mientras caminaban, la viejita le contaba como era antes la ciudad, y cómo ahora la gente no la cuidaba¿"

Un sueño fue lo que expresó Luis López, de 10 años. "Estaba soñando que la ciudad se enfermaba, y que en el campo respiraba el aire limpio. Pero no estaba soñando, sino contando cómo era la ciudad y el campo¿"