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Con cámaras trampa y otras metodologías, Secretaría de Ambiente evalúa la fauna y flora de Bogotá

Con cámaras trampa y otras metodologías, Secretaría de Ambiente evalúa la fauna y flora de Bogotá

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  • Dentro de los grupos monitoreados están las aves, insectos, arácnidos, mamíferos, reptiles y anfibios.
  • También se realiza un análisis de la flora que hay en la capital.
  • Se han encontrado más de 200 especies de flora, 400 de fauna vertebrada y 400 de invertebrada. 
  • Existen diversas metodologías que permiten evaluar la presencia y comportamiento de las especies que habitan los escenarios ambientales de la ciudad. 
Bogotá, 28 de enero de 2022. (@Ambientebogota). Para conocer a Bogotá como el distrito silvestre que es, la Secretaría de Ambiente ha ampliado las jornadas de monitoreo a la biodiversidad. Estas permiten observar la presencia, distribución y otros atributos de especies animales y vegetales, e indican el estado de los ecosistemas. Esto se realiza en áreas de la Estructura Ecológica Principal como humedales y parques de montaña. 
 
 
El Grupo de Monitoreo de la Biodiversidad de la Secretaría de Ambiente realiza este ejercicio en 19 áreas protegidas de la ciudad. Este año se han encontrado más de 200 especies de fauna vertebrada (aves, mamíferos, reptiles y anfibios), alrededor de 400 de invertebrados (insectos, arácnidos y crustáceos) y más de 200 de flora. Cada semana se hacen monitoreos en áreas diferentes por lo que estas cifras pueden cambiar constantemente. 
 
Para observar mamíferos y aves poco comunes, las cámaras trampa son la mejor herramienta para evaluar su presencia o ausencia y fortalecer las cifras de los inventarios de animales en las áreas del Distrito. Los monitoreos con fototrampeo deben acompañarse de tiempo y cobertura en zonas que pueden ser densas o de difícil acceso y se ubican en lugares en donde hay huellas, heces, rascaderos o madrigueras, lo que evidencia un camino de paso de fauna. Además, así se puede indagar qué hacen los animales cuando no los vemos. 
 
 
Dentro de los registros más importantes que el Grupo de Monitoreo ha obtenido están la zarigüeya cariblanca, los curíes, la ardilla cola roja y ratones silvestres. También aves de difícil registro, pero comunes en las montañas, como el tororoi comprapan y el matorralero cejigris, y las migrantes reinita acuática y zorzal buchipecoso. 
 
Para el monitoreo de mamíferos también se usan trampas con cebos para atraer a los animales; una vez capturados, estos se pesan, se miden, se determina la especie y luego se liberan. Con esta técnica se han capturado aproximadamente 20 especímenes. 
 
 
En aves se han registrado más de 180 especies, 156 en humedales y las demás en otros ecosistemas. Se destacan los copetones, golondrinas, garzas, tinguas, caracaras, corocoro rojo, alcaravanes, garzas, gralarias y el búho sabanero; además, se han identificado unas 50 especies migratorias.   
 
 
En esta metodología se definen puntos para realizar la observación por radios de 50 metros. Se apoyan de binoculares, guías y aplicaciones para la identificación de aves. El sonido de los cantos y los rastros también son un insumo importante.  
 
Para monitorear la entomofauna (insectos y artrópodos), se trabaja con siete metodologías para registrar los animales que están en el suelo, volando o en la vegetación (árboles y arbustos), tanto en el día como en la noche. Cada método ayuda a encontrar los animales para su posterior identificación. 
 
 
En lo que va del año se han registrado aproximadamente 1600 artrópodos de 400 especies como abejas, mariposas, arañas, cucarrones, entre otros, que han sido vistos en diferentes áreas del Distrito. 
 
Para la flora, se trabaja primero con la parte cartográfica para identificar las diferentes coberturas, luego se definen unidades de muestreo entre herbazales o arbustales y se hace un censo general de lo que se encuentra en el área delimitada teniendo en cuenta altura, cobertura y características. También se hace monitoreo de especies invasoras para saber dónde están y poder actuar a tiempo. 
 
 
Hasta el momento se han reportado 214 especies de 72 familias y 159 géneros, como el arboloco, el kikuyo, el borrachero y el chilco. También están las espadillas, las pasifloras, los mortiños, los ficus, y los característicos nogal y cedro. 
 
El monitoreo a la biodiversidad es fundamental para conocer qué especies hay, cómo están las poblaciones, cantidades, patrones de migración y de comportamiento, temporadas de reproducción, horarios, clima y temperatura de actividad, y también indica cómo se encuentra el ecosistema. En el caso de la flora, se busca establecer cómo han cambiado las coberturas a través del tiempo y observar cómo interactúan los animales con la vegetación, que es su hogar. 
 
Adicionalmente, se hace monitoreo de tensionantes, es decir, situaciones naturales o antrópicas que afectan las especies, como basuras, vertimiento de aguas negras, invasiones humanas, entre otros. 
 
Con la información se pueden evidenciar tendencias, ver los factores que afectan o favorecen las especies y establecer estrategias de conservación y educación ambiental para tener mejores ecosistemas. Con la implementación de protocolos de monitoreo se busca ampliar el conocimiento de la biodiversidad que habita en las áreas protegidas. 
 
Los registros se publican en plataformas como iNaturalist y en el Sistema de Información sobre Biodiversidad de Colombia-SIB, ya que la Secretaría de Ambiente es socia publicadora. 
 
Para involucrar a la comunidad en el conocimiento y cuidado de la flora y fauna se realizan estrategias de ciencia ciudadana, por ejemplo, con monitoreos comunitarios para promover la conciencia de conservación
 
Bogotá seguirá siendo un distrito silvestre si entre todos cuidamos la fauna, flora, agua y demás ecosistemas que nos rodean.