- Desde 2024, la Secretaría Distrital de Ambiente realiza vigilancia, control y seguimiento técnico en 1.032 predios de Bogotá para identificar posibles afectaciones por contaminación del suelo, evaluar los riesgos para las personas y el ambiente y determinar las medidas necesarias para su manejo.
- Autoridades ambientales y expertos nacionales e internacionales se reúnen este 18 y 19 de agosto en Bogotá para conocer los avances de la ciudad, intercambiar experiencias y fortalecer las capacidades para gestionar sitios contaminados y pasivos ambientales en Colombia.
Bogotá D. C., 18 de agosto de 2026 (@AmbienteBogota). Bogotá comparte con expertos nacionales e internacionales una década de avances en la gestión de sitios contaminados, una experiencia que hoy es referente para otras autoridades ambientales del país. Identificar la contaminación, evaluar sus riesgos y recuperar de manera segura estos terrenos cobra especial importancia en una ciudad que sigue creciendo y donde el suelo disponible es cada vez más limitado.
Durante la administración Galán, este trabajo ha continuado fortaleciéndose y aplicándose en el territorio. Desde 2024, la Secretaría Distrital de Ambiente adelanta vigilancia, control y seguimiento técnico en 1.032 predios que abarcan 1.167,3 hectáreas, para establecer si existe contaminación en el suelo, evaluar los riesgos para las personas y el ambiente y orientar las decisiones sobre su manejo y recuperación.
“Gestionar un sitio contaminado significa mucho más que recuperar un predio: significa gestionar un riesgo ambiental, proteger la salud de la ciudadanía y darle una nueva oportunidad a un territorio. Y en ciudades donde el suelo disponible es cada vez más limitado, recuperar de manera segura un sitio contaminado también significa recuperar territorio para la ciudad”, señaló la secretaria distrital de Ambiente, Adriana Soto.
Bogotá intercambia conocimiento para tomar mejores decisiones
Con este propósito, la Secretaría Distrital de Ambiente realiza este 18 y 19 de agosto el seminario “Retos asociados a la gestión de sitios contaminados y pasivos ambientales en Colombia”, que reúne a autoridades ambientales del país, entidades del Gobierno nacional, academia, gremios, firmas consultoras, sector privado y expertos nacionales e internacionales. Durante los dos días, Bogotá comparte la experiencia que ha construido durante la última década y, al mismo tiempo, conoce tecnologías, metodologías y casos que ya se están aplicando en otros países. El objetivo es fortalecer las herramientas que permiten saber dónde está la contaminación, hasta dónde se ha extendido, qué riesgo representa y cuál es la mejor alternativa para intervenir un terreno de manera segura.
Para Bogotá, este intercambio es especialmente relevante. Contar con mejores herramientas y conocimiento permite hacer diagnósticos más precisos y tomar mejores decisiones para proteger a las personas y al ambiente, además de recuperar terrenos que puedan volver a tener un uso seguro.
“Queremos algo más que escuchar presentaciones. Queremos comparar experiencias, conocer tecnologías que ya están funcionando en otros países, discutir casos reales y acercar a quienes investigan, regulan, diseñan soluciones y las implementan. El propósito es salir con mejores criterios y mejores herramientas para tomar decisiones”, destacó la secretaria de ambiente durante la apertura del seminario.
El reto: pasar de identificar la contaminación a recuperar el territorio
El desafío no termina al encontrar contaminación en un terreno. El siguiente paso es establecer qué riesgo representa, cómo debe manejarse y qué se necesita para recuperarlo de manera segura.
Esto es especialmente importante porque la contaminación del suelo o del agua subterránea puede desplazarse más allá del lugar donde se originó, afectar otros recursos naturales y generar riesgos para las personas y los ecosistemas. Por eso, contar con información suficiente permite tomar mejores decisiones sobre cuándo y cómo intervenir.
A esto se suma otro desafío, el de recuperar territorio para una ciudad que sigue creciendo. Cuando un terreno puede ser intervenido de manera segura, no solo se reduce un riesgo ambiental; también se abre la posibilidad de devolverle valor ambiental y urbano a un lugar que estaba limitado por la contaminación.
Colombia también avanza en este camino. El país ha comenzado a establecer reglas para identificar y gestionar los pasivos ambientales, es decir, lugares donde existen afectaciones ambientales que requieren ser evaluadas y atendidas. El reto ahora es contar con el conocimiento y las capacidades necesarias para llevar esas reglas a la práctica.
En ese proceso, la experiencia construida por Bogotá la ha convertido en un referente para otras autoridades ambientales del país, “hace diez años la ciudad comenzó a trabajar en la gestión de sitios contaminados. Ese proceso nos ha permitido desarrollar e implementar metodologías y guías para investigar la contaminación, evaluar los riesgos y orientar las decisiones sobre cuándo y cómo intervenir. Hoy esas herramientas desarrolladas en Bogotá sirven también como referente para otras autoridades ambientales del país, mientras Colombia avanza en la construcción de su regulación nacional sobre pasivos ambientales”, destacó Adriana Soto, secretaria distrital de Ambiente.
El desafío ahora es seguir fortaleciendo la capacidad para llevar ese conocimiento a la práctica, contar con información suficiente para decidir cuándo intervenir, identificar qué alternativas funcionan mejor en cada caso y avanzar en la recuperación segura de terrenos que hoy representan un riesgo para las personas o el ambiente.

