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El Fondo Verde para el Clima de las Naciones Unidas dona más de $145 mil millones de pesos para proteger el agua de Bogotá y la región
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El Fondo Verde para el Clima de las Naciones Unidas dona más de $145 mil millones de pesos para proteger el agua de Bogotá y la región


Fotografía: Secretaría Distrital de Ambiente
  • La donación, de más de $145 mil millones de pesos, financiará el proyecto Construyendo Resiliencia Hídrica en Bogotá y la Región
  • Este proyecto fue estructurado por Bogotá y la ONG Conservación Internacional y cuenta con el aval del Gobierno Nacional
  • El proyecto busca conservar los ecosistemas clave para el agua de 10 millones de personas de Bogotá y de la región de Cundinamarca
  • Bogotá aportará más de $59 mil millones de pesos, equivalentes al 60% de la contrapartida total del proyecto, para continuar con las acciones de conservación y restauración que la ciudad ya adelanta para proteger estas fuentes de agua.

Bogotá, D. C., 28 de octubre de 2026 | @AmbienteBogota. La protección de las fuentes de agua que abastecen a Bogotá y a comunidades de la región contará con una donación sin precedentes de más de $145 mil millones del Fondo Verde para el Clima de las Naciones Unidas (GCF, por sus siglas en inglés). Estos recursos permitirán conservar y recuperar ecosistemas estratégicos y preparar a Bogotá y la región para enfrentar mejor las sequías, como las asociadas al fenómeno de El Niño, y las inundaciones provocadas por lluvias torrenciales.

Entre las actividades del proyecto se incluyen la conservación y restauración de 6800 hectáreas en áreas estratégicas para el agua de la cuenca alta del río Tunjuelo y los ríos y quebradas que nacen en los páramos de Guacheneque, Guerrero, Chingaza y Sumapaz y en los bosques altoandinos. Estas fuentes hídricas alimentan, entre otros, los embalses de los sistemas Norte y Sur que abastecen a Bogotá y las bocatomas de 40 acueductos comunitarios y veredales, incluidos los de siete municipios de la región: Villapinzón, Sesquilé, Guatavita, Guasca, Tausa, Cogua y Zipaquirá.

El proyecto aprobado, que recibe el nombre de “Construyendo Resiliencia Hídrica en Bogotá y la Región”, contará con una financiación total prevista en cerca de $244 mil millones, que suma la donación del GCF y la cofinanciación de Bogotá y otros aliados públicos y privados, entre ellos la Gobernación de Cundinamarca.

La Alcaldía de Carlos Fernando Galán y la ONG Conservación Internacional han liderado la formulación del proyecto desde el año 2024. La crisis del agua que llevó al racionamiento en 2024 y 2025 reforzó la urgencia de este trabajo y dejó una lección: debemos prepararnos antes de que bajen los embalses. Proteger estos ecosistemas estratégicos para el abastecimiento de agua es parte de esa preparación frente al cambio climático.

Bogotá aportará más de $59 mil millones, equivalentes al 60% de la cofinanciación total del proyecto, para proteger las fuentes de agua que comparte con la región.

“El agua de Bogotá nace en el campo. Y quienes la cuidan merecen nuestro reconocimiento y apoyo. Este respaldo internacional fortalece un trabajo sin precedentes que ya está dando resultados: en menos de tres años, la Alcaldía de Bogotá ha vinculado 6.008 hectáreas a acuerdos de conservación con 185 familias campesinas y propietarios rurales de Bogotá y Cundinamarca. A través de nuestros Pagos por Servicios Ambientales, ellos reciben un incentivo para conservar y restaurar las áreas de sus predios que protegen el agua de Bogotá y, de paso, de 5 municipios de la región. Y ahora con este proyecto del GCF vamos por más: a finales de 2027 llegaremos a 12.000 hectáreas bajo estos acuerdos, siempre de la mano de quienes habitan y cuidan estos territorios”, destacó el alcalde Carlos Fernando Galán.

El proyecto se implementará entre 2027 y 2032 y sus beneficios se extenderán a más de 10 millones de personas de la ciudad y 33 municipios del departamento.

“Este proyecto fortalecerá la seguridad hídrica de Bogotá y de las comunidades de sus alrededores mediante inversiones en los ecosistemas altoandinos que regulan el abastecimiento de agua de la región. En una región que genera el 28% del Producto Interno Bruto (PIB) de Colombia, la inversión del Fondo Verde para el Clima de las Naciones Unidas contribuirá a la conservación y al mejoramiento de la gestión ambiental de más de 26.000 hectáreas. El proyecto establecerá un modelo de largo plazo para fortalecer la resiliencia y la sostenibilidad de las cuencas hidrográficas”, señaló Kristin Lang, directora del GCF para la Región de América Latina y el Caribe.

El objetivo del proyecto: proteger el agua desde su origen

El agua que llega a los hogares de Bogotá y de la región nace en el campo. Los suelos y la vegetación de los páramos y bosques retienen el agua de las lluvias y la liberan poco a poco hacia ríos y quebradas, incluso en épocas secas. Conservar estos ecosistemas y recuperar las áreas deterioradas también ayuda a evitar que las lluvias arrastren tierra hacia los ríos, las quebradas y los embalses. Esto contribuye a mantener el agua más limpia y facilita su tratamiento para el consumo humano.

El proyecto concentrará sus acciones en 12 microcuencas de cuatro zonas estratégicas de Bogotá y Cundinamarca: Tunjuelo, Guandoque, Villapinzón y Tominé. Allí ampliará los acuerdos de conservación con comunidades rurales, recuperará ecosistemas deteriorados y acompañará a familias campesinas para mejorar sus prácticas agrícolas y ganaderas, cuidando el suelo y el agua.

Para 2032, la iniciativa prevé conservar cerca de 4.800 hectáreas mediante acuerdos de conservación que incluyen pagos por servicios ambientales con al menos 650 familias campesinas y propietarios rurales, y restaurar más de 2.000 hectáreas de páramo y bosque altoandino. La restauración permitirá recuperar la vegetación nativa y los suelos degradados para que puedan retener el agua y liberarla gradualmente a las fuentes hídricas.

También apoyará a más de 1.200 familias de pequeños productores para incorporar prácticas sostenibles en algo más de 2.400 hectáreas, y acompañará a 30 asociaciones de productores para mejorar la comercialización de sus productos.

La protección de las fuentes de agua estará acompañada del fortalecimiento de 40 acueductos comunitarios y veredales. Según las necesidades de cada sistema, se apoyarán mejoras para medir el agua, reducir pérdidas, tratarla y verificar su calidad, además de capacitar a quienes operan los acueductos.

Con el proyecto, Bogotá ampliará su apoyo a las comunidades rurales que cuidan las fuentes de agua

Aunque el proyecto Construyendo Resiliencia Hídrica en Bogotá y la Región se ejecutará durante cinco años, entre 2027 y 2032, Bogotá proyecta superar las 12.000 hectáreas bajo acuerdos de conservación en diciembre de 2027, durante la administración Galán, duplicando el área vinculada actualmente. Para alcanzar esta meta, la Secretaría Distrital de Ambiente financiará, como parte de la contrapartida de Bogotá al proyecto, 3.500 hectáreas adicionales de conservación: cerca del 74 % de la meta del proyecto en acuerdos con pagos a familias campesinas y propietarios rurales. También financiará la restauración de hasta 600 hectáreas de páramos y bosques altoandinos deteriorados, cerca del 30 % de la meta de restauración del proyecto, fundamentales para el agua de Bogotá y la región.

Este respaldo internacional fortalecerá un trabajo de la Alcaldía Galán que ya da resultados. Durante esta administración se han vinculado 6.008 hectáreas a acuerdos de conservación con 185 familias campesinas y propietarios rurales: más del triple de la superficie vinculada durante los cuatro años de la administración anterior.

A través de los Pagos por Servicios Ambientales Hídricos, la Alcaldía de Bogotá entrega un incentivo económico a estas familias y propietarios rurales por conservar y recuperar las áreas de sus predios que protegen el agua: páramos, bosques altoandinos y zonas alrededor de nacimientos, quebradas y ríos. Antes de cada pago, la Alcaldía verifica el cumplimiento de los compromisos acordados. Así, cuidar el agua también contribuye a los ingresos de los hogares rurales.

Estos acuerdos ya están protegiendo fuentes de agua en la ruralidad de Bogotá, en Sumapaz, Usme, Ciudad Bolívar y Chapinero, y en cinco municipios de Cundinamarca: Fómeque, La Calera, Guasca, Guatavita y Sesquilé. Su conservación beneficia tanto a Bogotá como a las comunidades de estos territorios.

La crisis del agua mostró que prepararnos empieza mucho antes de que bajen los embalses. Proteger los ecosistemas que retienen y regulan el agua, y apoyar a las comunidades que los cuidan, ayuda a Bogotá y a la región a enfrentar las sequías y los cambios en las lluvias.

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